" Un día desperté cansada, demasiado. Por mi mente pasaban miles de cosas, una de ellas era olvidarme del mundo y seguir acostada, mi cuerpo no me respondía mucho y mi paz espiritual estaba fuera de todo lo que era realmente.
El día anterior no había hecho otra cosa que estudiar, hacer deberes y repetir ese mismo círculo en el que me había convertido. No obstante algo dentro de mi me obligaba a que levantará mi cansado cuerpo de la cama y me dirigiera a la universidad para poder terminar el ciclo más importante de mi vida.
Luego de unos largos minutos donde mi cuerpo se despedazaba con mi mente, ella ganó. Como pude y sin pocas fuerzas me senté a la orilla de mi cama, pasé las manos por mi despeinado cabello y miré a todos lados.
Todo estaba igual de ordenado como siempre, amaba ver mi habitación así, se aislaba de todo lo que había fuera de esta. Esté era mi refugio y era tan perfecto, así como lo imaginé siempre.
Una pequeña voz me susurró al oído;- Termina de levantarte, se te hace tarde.- a la verdad casi muero del susto al escucharla, pensé que ya alguien había profanado mi pequeño espacio. Pero no pasaron más de dos minutos, tal vez menos hasta que volvió a decir.;- Anda Renësmeé, termina de levantarte.
Miré a todos lados y no vi a nadie, pero aún así dije;- ¿Quién carajos eres tu?- la escuché reír bajito para luego decir;- Soy tú.- ¿Qué? Ya te podrás imaginar la cara que tenía, ¿Cómo que era yo? Si yo estaba aquí. Estaba Volviéndome loca, eso era algo que no discutiría.
Hice caso omiso a sus palabras y me tiré nuevamente en la cama. Unos minutos después volvió hablar;- Pasaste seis años sufriendo, sin comer, pasabas malas noches e insomnios, insultos, y sobre todo el perder a la persona más importante para ti por esto. Anda, levantate, es tú último día. Te aseguró que serás más feliz ahora.
A la verdad tenía razón, no había pasado todo esto en vano.
- ¿Dónde estabas anteriormente?- le pregunté, debí escuchar esa vocecita antes, por algo se hizo presente.
- Siempre he estado contigo, nunca te he abandonado, soy tu, pequeña guerrera. Desde el principio me vi en la obligación de mantenerme en silencio, el porque de eso es porque tú eres más de lo que alguna vez quisite dar, yo solo soy tu yo interior, el que debe salir única y exclusivamente en situaciones como estas. ¿Vas a dejarte vencer por el cansancio cuando has vencido otras cosas? Lo dudo, no hay peros que valga en este momento.
- Estoy cansada.- susurré.
- Lo sé, pero es el final, ya no seguirás cansada después de hoy.
- ¿Segura?
- Las pequeñas guerreras solo se cansan una vez en la vida. Tú ya has cumplido. Anda a terminar lo único que de verdad importa para ti.
Esperé que dijera algo más, pero creo que eso fue todo. No me podía quedar acostada más tiempo o llegaría tarde, por lo tanto me levanté muy tranquilamente y me dispuse a ir a terminar eso que me importaba tanto. Al fin y al cabo ya no podría seguir cansada de esta manera y sería feliz".
He escrito esto un día en el que al igual que Renësmee me quería rendir, un día en el que el cielo era gris y los colores habían perdido su tinción, todos hemos tenido un día así, ¿no?. Pero yo no le hice caso a mi cuerpo, le hice caso a mi mente, a esa voz que solo en casos de urgencias sale a relucir y te impide cometer una locura.
Muchas veces se nos acaban las fuerzas, las ganas y motivos por los que luchar sin pensar en que tal vez haya alguien por ahí esperando verte triunfar. No todo es tristeza, no todo es él cansancio y las interminables desiluciones en la vida, claro que no. Va a llegar un día en que verás que todo por lo que alguna vez has pasado habrá valido la pena, porque como dice una canción por ahí... "Sin dolor no se hace feliz", y mucha razón que tiene.
Feliz resto del día, y muevanse de la manera en la que la felicidad y él amor los hacen moverse.
Besitos danzarines 😘😘